PFC- 07
Vivir en la verdad, no mentirse a uno mismo ni mentir a los demás, sólo es posible en el supuesto de que vivamos sin público. En cuanto alguien observa nuestra actuación, nos adaptamos queriendo o sin querer a los ojos que nos miran y ya nada de lo que hacemos es verdad. Tener público, pensar en público, es vivir en la mentira (…)La división de la vida en una esfera privada y otra pública es la fuente de toda mentira: el hombre es de una manera en su intimidad y de otra en público.Vivir en la verdad significa suprimir las barreras entre lo público y lo privado. Adré Breton decia que le gustaría vivir en una casa de cristal en la que nada sea secreto y en la que todos puedan verlo.
Este es un extracto del libro La insoportable levedad del ser que me han enviado para estudiarlo en mi PFC.
La cuestión es que me ha resultado de un interés creciente cada vez que lo releo. Si bien estoy de acuerdo con el primer párrafo, no es menos cierto que no siempre lo natural es lo mejor, y que en determinadas ocasiones, cuando actuamos a expensas de que sabemos que tenemos público lo hacemos de un modo más justo. Quizá no de un modo natural o sincero, pero sí más justo.
Sobre el segundo parrafo, qué decir, me he acordado de la señora Fansworth, dueña de la casa del mismo nombre, creada por Mies Van der Rohe. Al final la casa fue impracticable, aún cuando se encontraba en un enorme terreno de su propiedad. En mi opinión, André Breton no sonseguiría tener su comportamiento privado en público, ni siquiera forzado, sino que su comportamiento público pasaría a ser también el privado.
Puede que Thomas Hobbes no tuviera razón por completo, pero desde luego hay pocas cosas más impredecibles que un ser humano comportándose en público como realmente es.

