Últimamente he estado estudiando un poco el fenómeno 2.0 de Internet, eso que se ha dado en llamar el social media y que ha generado una nueva forma de contenidos, sobre todo dirigido a sistemas audiovisuales como Youtube o Spotify. Esto ha traido grandes cambios en profesiones varias, como la docencia o la fotografía.
Por otra parte, he estado estudiando las nuevas formas de hacer arquitectura que traen los jóvenes arquitectos (sic). Algunos se han visto muy influenciados por las performances, el diseño web, y muchos otros conceptos que aunque no son de reciente creación si tienen una cierta innovación en tanto a su uso con respecto a la arquitectura.
La cuestión que me planteo es si las nuevas aplicaciones sociales como Twitter o Facebook podrán, de alguna forma, cambiar la arquitectura. No ellas mismas, sino el cambio que generan en los millones de usuarios que tienen ¿Puede un edificio interactuar con los usuarios mediante estas redes?
Y más allá de su domótica, ¿la arquitectura ha de cambiar espacial y conceptualmente en parte debido a estas nuevas influencias sociales que se expanden con una velocidad nunca vista? La permanencia en espacios físicos, la periodicidad, e incluso la frecuencia o el motivo de uso son aspectos que, bajo mi punto de vista, pueden verse modificados en tanto que el público objetivo de una obra de arquitectura sea el mismo que el que tienen dichas redes sociales.
Y no hablamos sólo de adolescentes, sino de muchas personas que ven esta nueva forma de comunicación 2.0 como lo que es, una herramienta de comunicación tremendamente potente que es capaz de amplificar puntos de vista, solucionar problemas (y crearlos).
Poco a poco iré centrando la idea y, si es viable, aplicándola a mi PFC.
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