My Competitive Nature is Such


Hoy han pasado dos cosas que me han hecho volver a pensar en algo que siempre he tenido bastante claro.

La primera es la elección de la fotografía para la entrada que he escrito en el blog memorias de un elfo contemporáneo. Es la que ilustra esta entrada también. En ella se ve claramente el uso de photoshop para realizar un montaje múltiple de imágenes de una misma persona.

La otra es el aviso de Mauro A. Fuentes sobre la exposición de José María Mellado en Sevilla. Siempre he querido ir a una exposición de este fotógrafo. Por sus fotografías. Por la iluminación con la que las presenta y por su mano en el procesado digital. No es en vano el autor de uno de los libros más conocidos sobre el tema.

La cuestión a la que me refiero es si el procesado exagerado de una fotografía, o su manipulación en Photoshop es inmoral desde el punto de vista del engaño al espectador.

En mi opinión hay que discernir entre dos partes. La fotografía como arte, y la fotografía como elemento informativo. Aunque a veces estén ligadas, en la primera idea creo que no sólo no es reprochable el uso de técnicas de manipulación (ya las hacía en el cuarto oscuro Henri Cartier-Bresson) sino que es recomendable, siempre que esas manipulaciones se enfoquen a conseguir una reacción en la persona que las admira, ya que esa es la función última del arte.
Sin embargo, en la segunda es más acusada esta actuación, al manipular una realidad de la que estamos informado, se supone, objetivamente. Es cierto que siempre hay una mínima manipulación recortando, encuandrando, pero luego hay casos más que flagrantes, que se hacen por motivos políticos, o económicos, aunque se lleve haciendo desde siempre.

Cuando se engaña a alguien premeditadamente da igual si lo has hecho con una palabra, una mirada o una imagen. La cuestión es que lo has hecho.

Fotografía: ٭betenoir٭

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