
A veces, muchas veces, tenemos que hacer cosas que no nos apetecen por obligación. Estudiar, ir a trabajar, hacer un favor… pero personalmente lo llevo bien porque intento que en el fondo me apetezca. Es raro el día que me molesta levantarme temprano para trabajar, o que me piden que eche horas extras.
Pero claro, la vez que sí me importa es criminal. Me siento forzado a hacer algo que no quiero y a dejar de hacer algo que sí. Y si encima es, o puede ser, inútil, ni hablamos. Ahora me estoy preparando el que espero sea el último examen de la carrera, y por cuestiones laborales he estado unos días sin tocarlo, además de que no tenía ganas.
Extrañamente, ahora sí que me apetece, y eso que el temario no es que sea especialmente atractivo. El caso es que el ritmo de trabajo en el estudio ha bajado un poco (a lo normal, vamos), y por las tardes pues no he de hacer otra cosa que no sea ir al gimnasio y estudiar.
Para mí es algo importante hacer las cosas con agrado, para hacerlas bien, porque cuando te fuerzan rara vez salen las cosas como debieran.
Like












Ir a trabajar es agradable cuando trabajas en algo que te gusta. Ahora, por circustancias que ya sabes, me veo obligado a realizar tareas grises en mi trabajo, que ni tengo ganas de hacer ni tengo ganas de intentar que me guste hacerlas, pero tuve una época en la que llegaba al trabajo con una sonrisa, echaba las horas que hubiese que echar, y me iba a casa con la misma sonrisa con la que llegué.
Supongo que son etapas y, habiendo vivido ambos casos, estoy contigo. Hacer las cosas por “obligación”, y no por gusto, es un suplicio.
Yo tengo la teoría de que todo en la vida va por ciclos. El amor, la salud, el trabajo, el dinero.
Todo tiene su parte buena y su parte mala. Sólo hayq ue ser capaz de ver la buena de cada cosa y cogerla. Aunqueno siempre es fácil, claro.
Por ahora me funciona la teoría.
Aquí una posible solución sería convertir esas tareas grises o monótonas en algo divertido. Si no es posible, al menos encontrar algo alternativo que hacer en el trabajo que sí nos motive (organizar una porra con los compañeros, por ejemplo).