Archive for diciembre, 2009
46-Ciudad de las Artes y las Ciencias (05)
Los puentes y pasarelas son algo común en el recinto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. También el agua, y el reflejo de ambos elementos da mucho juego.
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Vida 2.0: Internet en movilidad

Hasta hace unos 10 años años era impensable que la gente accediera de forma habitual a Internet. En aquella época, los accesos eran aún caros y ni siquiera había verdaderas tarifas planas, pero empezaba el cambio.
Actualmente sucede lo mismo, pero con el acceso a Internet en movilidad. Hasta hace poco tiempo poder acceder en cualquier lugar a Internet era caro. Posible pero caro. Necesitabas un portátil y un modem con una tarifa especial.
¿Qué equipo necesito?
Actualmente se puede hacer de dos formas, con un móvil o con el módem y el ordenador. Sobre la primera opción quizás hablemos otro día. Sobre la segunda decir que tanto los unos como los otros han bajado de precio considerablemente. Los ordenadores por la popularización de los netbooks, suficientes para la gran mayoría de las personas. Los modems por el incremento de la demanda.
Otra opción es un portátil con modem 3G integrado, pero actualmente, aunque siguen bajando de precio, sigue teniendo un coste relativamente elevado.
Personalmente trabajo con internet tanto por la mañana como por la tarde, y lo tengo en el móvil, pero no he desaprovechado la ocasión de tenerlo también en el portátil por algo muy simple: me permite trabajar donde quiera. He trabajado en la playa, en una cafetería, en un parque, tomando un helado en medio de la calle…
¿ Y las tarifas?
Depende del uso que se le vaya a dar merecerá la pena un acceso u otro, pero considerando que no sea la forma habitual de acceso podeis probar con MasMóvil, que tiene un precio más que aceptable por MB e incluso si invitas a alguien puedes llegar a navegar gratis todo los meses hasta un máximo de 30 MB.
Lo único imprescindible es tener consciencia de que poder estar siempre conectado no implica que debamos estarlo.
Sabor a chocolate
Hace más de sesenta años, Adrian Troadec vio a una chica salir de una clase de música. Dos guerras mundiales después, aún funciona la fábrica de chocolate que abrió para conquistarla.
Entre dos continentes, partidas de ajedrez y notas de violín, Sabor a chocolate es una sinfonía incompleta de amor y de sueños. Una novela tan intensa y adictiva como el mejor chocolate.
COMENTARIO:
De una forma ligera pero intensa, no es una metáfora sino una realidad decir que la lectura de este libro es como el propio chocolate, que hecho de cosas muy sencillas obtiene un resultado único y especialmente intenso. El escritor es capaz de condensar y transmitir la vida de varias generaciones con una velocidad tremenda, pero sin que ello perjudique la historia.
NOTA: 7.5




