El escritor de los próximos años

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Cada cierto tiempo me pongo a pensar cómo cambian las cosas desde que yo soy consciente de ello. Son muchas pero hoy quiero centrarme en los libros. Y hablo desde el punto de vista del lector, que es el que conozco.

Hasta hace unos años el escritor era alguien más o menos famoso, más o menos huraño y con más o menos dinero, pero sobre todo era alguien inaccesible por muchos motivos, desde su fama hasta las posibilidades de comunicación de la época. Hablar con Vargas Llosa o Tolkien no tenía que ser algo sencillo. A no ser que fueras uno de sus amigos o tuvieras las suerte de cruzarte con él un día por la calle.

Con la llegada de la informática y lo digital a los libros muchos se han esmerado, y mucho, en decir que estamos pocos menos que al final de la literatura. Y es cierto. Solo que es de lo que ellos entienden por tal. Los libros, los escritores, las formas y los precios cambian, pese a quien le pese.

De los escritores es de lo que hoy quiero escribir.

Cuando descubrí Twitter me llamó la atención que sirviera, en teoría, para poder hablar con gente que de otra forma era inaccesible. Uno de los twits que más me gustaron fue el que pude intercambiar con Arturo Pérez Reverte, un escritor del que he leído bastante pero que sobre todo valoro por la cercanía que trasmite. No todos te cuentan un chiste.

Pero los dos casos que más me han llamado la atención han sido de dos escritores que han empezado a tener cierto nombre a raíz de los libros digitales.

El primero es el que surgió en epubgratis.me a raíz de una queja de una usuaria de la web que se lamentaba de que se colgaran libros de Juan Gómez Jurado en la web cuando cuestan muy poco en Amazon. Los usuarios estaban divididos entre los que decían que tenía que colgarse como otro más y entre los que valoraban la posición de Juan como defensor de los bajos precios para que  todos tuvieran acceso. La sorpresa vino cuando él mismo escribió en la web diciendo algo que sorprendió a propios y extraños. Que no le importaba que se colgaran sus libros, pero que pedía que al menos en las novedades respetaran un período de unos meses para poder seguir ganándose la vida con ello. Y dio en el clavo. Él mismo dijo que si alguien en concreto le escribía diciéndole que no tenía ni los dos euros que costaba su libro pero quería leerlo él mismo le mandaría una copia digital.

El segundo caso me ha sucedido a mi mismo. A raíz de uno de los libros del mes del club de lectura Patrulla Kindle, de Goodreads empecé a leerme La Guerra de los Cielos (Volumen I), un libro que me compré sin pensarlo puesto que costaba 89 céntimos, menos de un euro. Decir que me gustó lo suficiente como para terminarlo en 4 días. Y en los otros 3 siguientes el segundo tomo, que compré igualmente ya que me costó 2.68 euros.

Decidí escribirles a los autores para felicitarles por el libro, realmente me había gustado, y preguntarles si habría más tomos. Uno de ellos, César, me respondió por Twitter y otro de ellos, Fernando, por correo electrónico. Este último me comentaba que serían varios tomos y que les llevaría tiempo porque no se dedicaban a ello profesionalmente y tenían que compaginarlo con más cosas. Intercambiamos un par más de correos y me recomendó una de sus novelas, La Biblia de los Caídos, la cual me adjuntó en el correo. Repito, bajo el punto de vista de la SGAE, La ley SINDE y algunos otros del ramo, el propio autor estaba… ¿pirateando? ¿regalando? ¿no lucrándose? No, lo que estaba es generando una sensación en alguien que le lleva a hacer dos cosas.

Lo primero ha sido escribir este post, y lo segundo será comprar el libro. Por tres motivos.

Uno, porque cuesta 1.17 dólares.

Dos, porque tiene cosas que la versión del mail no. Me explico. Yo uso un Kindle desde hace unos meses, y una de las virtudes de la plataforma es poder sincronizar dispositivos, pudiendo leer en el móvil, la tablet o el ereader.

Y tres, porque creo que escritores como ellos son los que compondrán la nueva literatura, gente como Fernando Trujillo Sanz, César García Muñoz, Bruno Nievas o Juan Gómez Jurado serán los encargados de que los nuevos escritores no sean ajenos a la revolución que estamos empezando a ver en los libros y que al contrario que al cine y la música, está a tiempo de reenfocarse para que los ejemplos que he nombrado no sean buenas anécdotas sino lo normal.

De nuevo mi sincera enhorabuena a esta nueva generación de escritores, una que no me obliga a piratear.

Imagen JulesHolleboom

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3 comentarios

  1. Roberto · marzo 23, 2012

    Coincido plenamente contigo. Tan solo una pequeña apostilla. Que una persona escriba libros no la convierte en escritor y otra más, que tenga twitter no la convierte en buen escritor.

    De hecho, ahora mismo deben haber miles de usuarios que han sacado de los cajones sus libros infumables y los han puesto a la venta en Amazon. Y ellos se autollamaran escritores.

  2. Ramón · marzo 23, 2012

    Venia dispuesto a polemizar pero es que tienes razón 😀

  3. Sr. Perogrullo · marzo 23, 2012

    Totalmente de acuerdo con el artículo, pondría algunos matices pero no son necesarios, la verdad.

    Tan solo responderle a Roberto:
    Una persona que escribe, por mal que lo haga es un escritor. Que use redes sociales o no no lo convierte ni en mejor ni en peor escritor. La calidad la da, aparee del talento natural la experiencia y dedicación que le de.
    Al igual que una persona que juegue a fútbol en una liguilla los domingos por la mañana y entrene una hora los miércoles por la tarde es un futbolista…. aficionado, o como lo quieras llamar, pero futbolista es.
    Y el escritor, por malo que sea el pobre, si escribe pues es escritor, eso por lo menos no debemos ser crueles y no intentar quitárselo xD