El ser humano debe evitar orbitar en torno a una única idea

Una de las cosas que más disfruto es divagar sobre aspectos varios con gente que considero interesante. Por desgracia puedo contarlas con los dedos de una mano, pero todas, curiosamente, tienen algo en común: no orbitan sobre una sola cosa.

La metáfora de la idea que intento expresar se me ha ocurrido cuando me he dado cuenta de que muchas personas se centran en un aspecto de la vida y giran en torno a él hasta que su vida a acaba o ese centro desaparece, normalmente con trágicas consecuencias. Es lo que sucedería si el Sol desapareciera y la Tierra… ¿se parase? ¿vagase por el espacio?

Cuando tu propia existencia depende de una sola cosa el peligro al que te expones es demasiado alto. He estado consultando algunos apuntes sobre teoría relativista para averiguar si existe algún cuerpo celeste que orbite de forma doble sobre dos entes pero no lo he encontrado.

En las relaciones humanas creo que esto sería necesario de forma que si uno de esos puntos centrales te falla la propia vida no falle. Hay gente que se vuelca mucho en otra persona, otros lo hacen en la familia y muchos otros en el trabajo.

La cuestión es que cuando eso desaparece, y siempre desaparece, el vacio que dejan es demasiado desgarrador.

Si esa carencia, cuando se produce, puede ser mitigada por un centrado del foco en el otro punto el daño es mucho menor. Y sin embargo es cierto que la diversificación puede hacer que no prestemos la atención o el cariño suficiente a un aspecto de nuestra vida como para hacer que salga bien.

Una paradoja. Una más en la vida, que parece que se basa en ellas.

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