La educación reglada ya no nos vale

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El título que iba a usar en esta entrada es “La educación reglada no vale de nada”, pero tras pensarlo brevemente creo que no transmitía lo que quería decir.

En una conversación con Samuel Fernández ha surgido una pequeña broma en forma de meme haciendo alusión a que los estudiantes de periodismo tenían un futuro negro. Y yo he ampliado la idea hacia cualquier que hubiera estudiado una carrera universitaria. Samuel ha vuelto a ampliarla a los masters, doctorados y grados similares.

Y ha vuelto a salir un vídeo que para mí es bastante recursivo. Lo veo al menos una vez al año. Cosas de tener una mala memoria, cada vez es como un nuevo impacto que sacude lo que me han inculcado sobre la educación. Dura 20 minutos y merece mucho la pena.

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De lo que habla el ponente es de algo que en España en concreto estamos viendo muy claramente por motivos educativos peor también económicos: “la formación reglada ya no vale lo que valía antes”.

Decir que estudiar no vale de nada no es lo mismo que lo que se transmite en ese vídeo. Es todo lo contrario. El problema no es ese, sino el enfocar la educación para lograr luego un trabajo. Es cierto que el sistema, al menos el capitalista actual, así lo ha requerido hasta hace poco, pero ya estamos en un momento en el que la máquina de generar trabajadores cualificados crea muchos más de los que necesita el sistema.

Y eso no quiere decir que estudiar no sea bueno. Yo sería un hipócrita si lo defendiera. Sin embargo también soy un buen ejemplo de que una carrera universitaria no garantiza un trabajo, cuanto menos un futuro. Y lo de uno estable hasta la jubilación suena más a cinismo que a promesa.

Hay que diferenciar dos cambios.

El primero es el referente a la educación obligatoria. Es obvio que ha hecho mucho bien a la sociedad el que sus integrantes sean más cultos y estén mayormente alfabetizados, pero está claro que el modelo prusiano de clases magistrales no es el futuro. Un modelo que tiene apenas un siglo pero que tiene la misma impronta que religiones. Se necesita un cambio drástico.

El segundo es el de la educación no obligatoria. Estamos en una nueva etapa en la que tenemos que aprender a valernos por nosotros mismos. No estoy sugiriendo que todo el mundo se ponga a crear empresas, pero sí que si quieres un futuro vas a tener que estar buscándolo constantemente. Y cuando te des cuenta lo que habrás tenido es un pasado. No hay, hoy por hoy, otra opción. Salvo casos puntuales como el funcionariado (y habrá que ver cuanto aguanta) no tendremos algo a lo que agarrarnos que nos tranquilice.

Y a no ser que todo cambie mucho, de nuevo, está por ver que la jubilación sea algo que vea la gente de mi generación. Pero, como suele decirse, esa es otra historia.

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