La tecnología debe ayudarnos, no esclavizarnos

Sueño escuchar muchos podcasts a lo largo de la semana, me gusta pensar que hay mucho que aprender de gente que no es ni profesional de la comunicación ni famosa por algo en concreto. Y la verdad es que aprendo. Mucho.

Hace unos días escuché el podcast 5 de Beta Privada en el que Serantes y Doalvares conversaban con Blai, Miopepensativo, sobre La Vida Simple.

Lo que más me llamó la atención es que lo que decían a mi me resultaba de lo más normal del mundo. pero al parecer estaba equivocado.

Blai ha pasado por una fase en la que ha tenido a bien reorientar sus prioridades y centrarse en lo verdaderamente importante. En lo que él opina que es importante. Faltaría más, es su vida.

Eso me ha parecido lógico pero escuchando a Doalvares y Serantes me he planteado si eso que ahora hace Blai y que para mi es lo más normal del mundo no lo es tanto. Y es que opino que la tecnología es algo enorme, grandioso, que puede ser genial y que sólo te esclaviza si tú quieres que lo haga.

Cualquiera que me conozca sabe que soy un tecnófilo de primer orden. Creo que los avances de cualquier época, e incluyo a la actual, tienen potencial para mejorar al ser humano a muchos niveles. La cuestión es cómo usamos esos avances.

Whatsapp como paradigma de la destrucción de la comunicación por el exceso de comunicación.

Hace dos meses empecé a usar WhatsApp y he de reconocer que no ha sido tan traumático como creía pero eso ha sido así en parte porque yo he decidido que sea así. Hace un tiempo tomaba una copa con una amiga y tras una hora y media me dijo que le llamaba la atención que no hubiera sacado el móvil para mirarlo. Mi reacción fue de extrañeza puesto que si estoy con alguien tomando un café, comiendo o hablando, ¿qué voy a hacer con el móvil? Como mucho hacer una foto. Pues no, lo normal, al parecer, es abstraerse en la pantalla y cerrar los ojos al exterior. Mon dieu.

En el podcast hablan también de los cambios sociales que están por venir, como esa creciente necesidad de estar siempre produciendo o de minimizar el momento de cocinar para poder hacer más cosas. Easy bro, easy, que diría Rust Cohle en True Detective. Soy optimista como lo es Serantes, pero en tanto que sé que voy a controlar esas tendencias, porque si me preguntáis por cómo creo que la sociedad va a tomárselas coincido con Doalvares y Blai. Mal. Vamos a ir a peor. Pero bueno, quizás sólo sea que me voy haciendo mayor.

Estudiar parámetros de comportamiento para optimizar procesos es una cosa. Querer llenar todo el tiempo de que dispongamos con cosas productivas y minimizar el relax es otra muy diferente. Y mucho más peligrosa. Nunca he usado métodos de GTD, aumento de la productividad o control del sueño.

Soy una de esas personas a las que a veces verás en el Starbucks trabajando con el portátil, porque la otra opción no es estar allí sin más, sino estar trabajando en casa. Prefiero lo primero. No obstante me verás más a menudo con alguien debatiendo de algún tema, arreglando el mundo y dejando pasar las dos o tres horas que creo que merece una conversación decente. Incluso sólo con un libro. Las tres opciones no son excluyentes, son complementarias.

Cocinar, coger la bicicleta, andar… quedarte en la cama unos minutos pensado, sin más. Eso es la vida.

Dar un paseo con o sin música. Salir a hacer unas fotos por salir, sin pensar en crear una exposición. Coger un libro e irte a la orilla de un río o a una cafetería. Ir por la calle y llamar por teléfono a alguien porque simplemente hace mucho que no hablas con esa persona.

Estas cosas no son opcionales. Son obligatorias. A no ser que queramos convertirnos en algo mucho peor de lo que ya somos como necesidad.

PD: Por si no te habías dado cuenta esto no es un videojuego, sólo hay una vida, asegúrate de que sea memorable.

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