Megaupload y la cultura del todo gratis

megaupload

Tras dos borradores de unas 1000 palabras cada uno eliminados, esto es lo que ha resultado.

La gratuidad de la cultura

Nunca hemos tenido mayor exposición a la cultura como en esta época. La comparación con cualquier otro período de nuestra historia hace ver que realmente estamos en un momento envidiable en lo que a creación y exposición cultural se refiere.

Sin embargo hay algo de lo que parece que muchos no se han dado cuenta. La cultura no es gratis. Nunca lo ha sido y es posible que nunca lo sea.

Muchos de los modernos adalides de la red abogan por una idea de cultura libre que muchos otros entienden como cultura de acceso gratis y en modo barra libre para la mayoría.

Libre no es lo mismo que gratis. Y por supuesto que no toda creación audiovisual es cultura.

El caso Megaupload

Uno de los casos actuales más controvertidos en los relacionado con el copyright ha sido el caso Megaupload. Desde el cierre de Napster no habíamos visto algo de este nivel. Y en aquel momento no existían las redes sociales como tales y por tanto la capacidad de expresión actual.

Mi opinión sobre el cierre de Megaupload se acerca bastante a la de Jose Escribano o Antonio Ortiz. Veo bien que se haya cerrado la web, pero veo mal el modo.

Vayamos por partes.

Lo primero es dejar claro una cosa. El FBI ha metido la pata, y de qué manera, al cerrar la web impidiendo descargar los datos que se pruebe que no son copias de material sujeto a propiedad intelectual. Deberían posibilitar que cualquiera que tenga un archivo propio en el servicio pueda recuperarlo.

Dejando eso a un lado el cierre de Megaupload está bastante justificado. Una empresa se lucra del trabajo realizado por otras.
Estoy bastante lejos de ser un defensor de entidades como la RIAA o la SGAE, ni siquiera Apple o Microsoft son santos de mi devoción, pero el sistema montado por las webs de descargas directas y de las webs y foros de enlaces era tan inmoral que llama la atención que tanta gente lo use.

Que alguien monte una web y comparta series, libros o música sin ánimo de lucro es una cosa y que obtenga un beneficio económico de ello es otra. En ejemplos, no es lo mismo tusseries.com que seriesyonkis.com. Bajo la ley española ambas son legales. Bajo un punto de vista moral sólo la primera.

La fauna de internet

En este epígrafe voy a hablar de aquellos indignados sobre el cierre de Megaupload.

Por un lado tenemos aquellos que lo usaban para guardar datos propios. Obviamente están en su derecho de querer recuperarlos, pero el daño debería ser mínimo ya que sólo tienen que subirlos o bien a otro servicio o a un hosting que contraten para ello. Aconsejo lo segundo ya que si el material es propio no corren peligro de que vuelva a pasar lo mismo en otro servicio.
Algunos dicen que ha perdido esos archivos. Esto tiene varias lecturas.

– O los datos no son tan importantes como para tener otra copia, en cuyo caso da igual la pérdida.
– O los datos eran vitales y hay una sino varias copias de seguridad algunas de las cuales están en soportes físicos.
– O los datos eran vitales y no hay copia de seguridad. En este caso me remito a la Ley de Darwin.

Por otro lado tenemos aquellos que quieren tener acceso a todo sin pagar, o eso cree. No hablamos de un usuario que piratea una versión de photoshop que jamás hubiera comprado, sino de aquel que es capaz de piratear una aplicación para su móvil que cuesta menos de lo que gana en diez minutos.

Al final está el usuario que piratea, pero también paga. Hace las dos cosas en función de lo que él considera oportuno. En blogoff lo han explicado muy bien en un artículo en e l que se enseña lo que es el Coste de Oportunidad, un concepto económico que debería ser mucho más estudiado y conocido.

Lo curioso de este último caso es que es capaz de pagar, por una cuenta premium, pero no por el contenido como tal. Y aquí va una pista para las discográficas, productores y demás, ¿puede que el problema no sea si pagar o no sino cuanto pagar?

La sociedad y el equilibrio

La reticencia humana casi genética a pagar por algo independientemente del precio que tenga me resulta incomprensible.

Yo mismo reconozco haber pirateado algunos programas y haber descargado cientos de películas, pero de verdad digo que no por eso iba a comprar programas de miles de dólares y gastarme otros tanto en DVDs. Pero soy el mismo que compra ebooks cuando le dejan o que paga el cine varias veces al mes o compra sus aplicaciones en el móvil o tablet.

Pero también creo que la industria está empezando a entender eso y de que los precios de cosas como las canciones en MP3, las aplicaciones de teléfonos móviles o las tarifas de acceso a series y películas tienen un coste cercano al que el usuario está dispuesto a pagar.

No doy por válida la posición de poder de los lobbies de presión que intentan que todo lo que no sea un beneficio demencial a su favor sea declarado ilegal.

No doy por válida la posición de aquellos que lo quieren todo, lo quieren ya y lo quieren gratis.

Doy por válida la posición de aquel que paga su suscripción a Spotify porque lo ve bien, del que compra las aplicaciones que considera que tienen un precio justo, que paga o dona algo cuando le resulta de utilidad, que ayuda a que la cultura crezca doblando series no estrenadas, mangas no publicados…

Estamos en una guerra entre dos extremos y nadie se da cuenta de que sólo puede ganar el punto medio.

Imagen PhotonQ-Don’ t Worry We’ re from the Internet

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